Adega Guímaro en el Celler del Tossal

El pasado 15 de octubre, tuvimos el placer de abrir nuestro “vinoducto” a Pedro Rodríguez Pérez, alma mater de Adega Guímaro, uno de los artífices de la revolución en la Ribeira Sacra, tierra fascinante y de gran tradición vitivinícola, otrora denostada por los amantes de la carpintería y de las orillas del Duero.
A pesar de estar en plena vendimia, Pedro se tomó las molestias de bajar hasta el levante para presentarnos sus vinos.

El culpable

El culpable

Se cataron:

Guímaro Godello 2012
Guímaro Godello fermentado en barrica 2012
Guímaro tinto 2011
Guímaro Finca Meixemán 2011
Guímaro Capeliños 2011
Guímaro Finca Pombeira 2010

Los vinos

Los vinos

Poco hay que decir, porque, cuando los sentidos gozan, las palabras sobran… Tuvieron que ser los puntos Parker otorgados a los últimos dos vinos, más conocidos bajo la marca Raúl Peréz como Pecado y Perdición, en catapultar a este reservado enólogo a la liga de los “bigs”.
A pesar de la calidad de los blancos, creemos que son los tintos los que mejor expresan la filosofía de Pedro. Vinos que son el resultado de un desafío a las leyes de Newton, donde la mencía (junto a otras variedaes autóctonas) se hace transmisora del terroir, sin sufrir el maquillaje de la madera nueva. Vinos frescos, aromáticos que se elaboran en parte con el raspón para mitigar el contenido alcohólico. En resumen, vinos que hacen que la abuela, mater familiae en la Galicia matriarcal, esté orgullosa de su nieto.
Personalmente me quedo con el Finca Meixeman y el Capeliños, pero os animo a probar toda la gama, porque hay para todo los gustos y bolsillos.

Tomando nota

Tomando nota

Aprovechamos este espacio para agradecer a Pedro su tiempo y sobre todo su esfuerzo, que nos permite disfrutar año tras año de estos vinos de paisaje.
Y para los que no se quedaron a cenar, aquí va una muestra de lo que se perdieron…

No de sólo vino vive el hombre

No de sólo vino vive el hombre